jueves, 1 de mayo de 2014

S'Agaró, "noucentisme" junto al mar

Entre los pueblos de Sant Feliu de Guixols y Platja d'Aro se encuentra uno de los tramos costeros más bellos de la costa catalana, sin duda todos admiramos el paisaje de la Costa Brava, como todo el mundo la conoce, que se extiende desde Blanes hasta la frontera francesa. Pero en este tramo, la naturaleza se conjuga con la arquitectura de principios del siglo XX inspirada en el clasicismo, lo que en Cataluña se denomina "noucentisme". S'Agaró es el nombre que recibe esta zona que se puede recorrer desde la playa de Sant Pol en Castell d'Aro hasta la playa de Sa Conca.



En 1916, el industrial Josep Ensesa i Pujadas y su hijo Josep Ensesa i Gubert iniciaron el proyecto de urbanización de este tramo de la costa y encargaron al arquitecto Rafael Masó, alumno de Gaudí el proyecto siguiendo los cánones del "noucentisme". Rafael Masó, (1880-1935) es uno de los arquitectos catalanes más interesantes de principios del siglo XX, pero sin duda es poco conocido porque toda su obra la realizó en Girona y no en Barcelona. Masó diseño una urbanización inspirada en las ciudades-jardín inglesas con criterios racionales en los que la arquitectura armonizaba con el entorno y se creaban espacios comunes. También construyó algunos de las magníficas casas que se pueden contemplar durante todo el recorrido. 
Casa del arquitecto Rafael Masó


La familia Ensesa respeto en todo momento los criterios del arquitecto, ellos mismos defendieron este concepto tan avanzado de respeto al entorno y que todos los propietarios pudieran disfrutar de las vistas al mar, el paseo urbanizado y abierto a todos, las áreas comunes, y sobretodo que todas las casas mantienen criterios estéticos basados en la arquitectura tradicional catalana, propia de la zona. 

Hace poco tuve la suerte de conocer a una de las hijas de Josep Ensesa que pudo explicarnos como su familia se había esforzado en mantener el equilibro entre la belleza del paisaje y los edificios construidos. Resultaba fascinante escucharla defender una manera de convivir con el entorno tan opuesta a la de otros promotores que prefieren explotar el territorio en beneficio propio. 


Arquitectura de S'Agaró
La muerte de Masó y la Guerra Civil interrumpieron los trabajos en S'Agaró, la familia Ensesa se exilió a Bélgica hasta que pudo volver a Gerona. En 1942, el arquitecto Francesc Folguera continuó los trabajos manteniendo los criterios establecidos por los promotores y el arquitecto Masó.



Folguera se encargo de la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza que se encuentra en la urbanización y el pintor Joan Colom, uno de los que tenía casa en S'Agaró desde sus inicios, pintó los frescos de la iglesia.

Es difícil escoger los lugares más interesantes de S'Agaró y aún es más difícil donde detener la vista si a las casas de estilo clásico y mediterráneo que se erigen frente al mar o este tramo de costa tan hermoso. El mar intensamente azul, las rocas de aspecto agreste, los pinos que se retuercen por efecto del viento y las pequeñas calas que dibujan entradas hacia la costa. Esta combinación de colores tan propia del Mediterráneo blancos, verdes, azules, tierras componen un cuadro equilibrado y armonioso. 

Al principio del recorrido también es interesante detener la vista en el Hostal de La Gavina, una de las primeras construcciones de S'Agaró (1932) que conserva su diseño clásico: una arquitectura catalana tradicional con terrazas, pórticos y tejados de líneas bajas. 


Hostal La Gavina S'Agaró


El camino de ronda de S'Agaró es un recorrido suave, a través de un camino pavimentado que personas de todas las edades pueden realizar sin dificultad. Durante el paseo se encuentran pequeños rincones que invitan a contemplar el mar, lugares donde se puede entender como tanto la familia Ensesa como los arquitectos Masó y Folgueras estaban enamorados del paisaje y nos invitan a disfrutarlo.

viernes, 11 de abril de 2014

El encanto de una ciudad pequeña: Girona

A pesar de vivir en una ciudad próxima a Barcelona, siempre he mantenido una lazos que me unen a Girona. Mi familia procede de Blanes, la primera ciudad de la costa de Girona, de pequeña mis abuelos me hablaban de su pueblo, de los pueblos de la costa, de la ciudad de Girona. Mis primeros recuerdos son de una ciudad gris y apagada, con la llegada de la democracia, Girona recupero el color de las casas junto al río, restauró los edificios del casco antiguo, el Barrio Judío (Call) y el parque de la Devesa pasó a ser uno de los lugares más agradables para pasear. Luego vinieron las escapadas con los amigos, las fiestas populares y Girona, con los años, ha pasado a ser una ciudad a la que siempre resulta agradable visitar y conocer.


Vista de Girona desde el puente de piedra
Hace unos años apenas se veían turistas por las calles de la ciudad, ahora muchos de las personas que visitan la Costa Brava pasan una día por la ciudad y aparecen tiendas de aires modernos y bares pensados para el turismo. Aunque sin duda estas visitas suponen un incentivo económico para l a ciudad, espero que no la conviertan en un parque temático.

Me resulta difícil escoger los mejores lugares de la ciudad, os recomiendo deambular por el casco viejo, desde el Ayuntamiento en la Plaça del Vi ir ascendiendo hasta la catedral. Mientras se pasea se pueden apreciar los callejones del antiguo Barrio Judío, el Call, uno de los mejor conservados de Europa, incluso se puede visitar, El Centre Bonastruç donde se encontraba la antigua sinagoga.


Existen rincones fabulosos como el arco de Transfiguera, los Baños Árabes sin duda uno de los edificios más interesantes de la ciudad, el palacio episcopal, la catedral....

La catedral domina la ciudad, lo mejor es contemplarla al pie de la gran escalinata barroca y luego animarse a ascender hasta llegar a este magnífico edificio. 

Dentro lo que más sorprende es la gran nave del edificio, un inmenso arco que recorre una nave casi desnuda. En los laterales capillas de estilo barroco y entre ellas algunas realizadas por Pau Costa, lo menciono porque es el mismo escultor que realizó el retablo barroco de la iglesia de mi ciudad, Arenys de Mar, sin duda una de las maravillas del barroco catalán.


La Catedral y la escalinata
Fuera del centro histórico la ciudad también conserva edificios modernistas como la Fontana d'Or o el más moderno Banco de España del arquitecto Lluis Clotet y si queréis pasar un rato agradable y mágico podéis visitar el Museo del Cine, uno de los museos más didácticos y curiosos. Sin olvidar un paseo por la Devesa, el parque que se encuentra en el centro de la ciudad y que durante las fiestas de Sant Narcís se llena de música o por la Rambla de la ciudad que se encuentra cerca del río.

En mi última visita a Girona fuimos a visitar una exposición que se encontraba en la sede del Museo de Arqueología de Catalunya en el monasterio de Sant Pere de Galligants. Se trata de un precioso edificio de estilo románico que fue fundado probablemente en la primera mitad del siglo XII. La nave central de la pequeña iglesia tienen una decoración excelente con arcos de grandes dimensiones. En uno de los ábsides se conserva el antiguo rosetón de la iglesia. Junto a la nave central se encuentra el claustro del antiguo monasterio, un espacio pequeño, pero como todos los claustros medievales un lugar agradable y lleno de encanto. Deteneros a contemplar los diferentes capiteles de las columnas, los más interesantes son sin duda los seres mitológicos: un friso o una preciosa escultura de sirena con dos colas


Claustro del Monasterio de Sant Pere de Galligants

El entorno resulta tan maravilloso como el propio edificio. Sant Pere de Galligants se encuentra cerca de la muralla norte de la ciudad y junto a éste se encuentran otros edificios románicos, fuera de las murallas de la ciudad desde donde se puede contemplar la catedral.

Cerca del monasterio se encuentra el río de Galligants y un pequeño puente románico permite llegar hasta la ciudad. El entorno con pocos edificios modernos, la vegetación y las construcciones medievales es un lugar maravilloso, alejado del centro repleto de turistas y sin duda uno de los lugares más encantadores de la ciudad.

Un pequeño lugar casi desconocido y muy recomendable, como toda la ciudad.

sábado, 29 de marzo de 2014

A Coruña, la ciudad de la luz

En el mes de diciembre tuve la oportunidad de visitar por primera vez la ciudad de A Coruña, fue un viaje por motivos profesionales, por tanto no pude hacer una visita turística ni conocer los lugares más emblemáticos o conocidos de la ciudad. Pero los pocos momentos que tuve para conocer la ciudad fueron suficientes para quedarme con ganas de visitarla de nuevo.

Me impresionó especialmente la arquitectura de la ciudad, esas casas con las cristaleras en la parte posterior que recogen la luz y el calor del sol. La Avenida de la Marina es donde mejor se aprecia esta relación entre la luz y los edificios de la ciudad. Una larga avenida frente al puerto con las cristaleras de las casas recibiendo la luz que a lo largo del día crea efectos lumínicos que embellecen la ciudad. 



Avenida de la Marina
Una gran parte de esta avenida transcurre por soportales monumentales que son la imagen de la ciudad, un lugar de luz cambiante. Al final de la avenida se llega a la Plaza de María Pita, heroína local, donde se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, a su alrededor se encuentran diversos bares y restaurantes donde disfrutar de la excelente comida gallega: el pescado, el marisco, el vino servido en tazas de cerámica.





La ciudad se encuentra situada en un cabo, entre el puerto, uno de los más importantes del Cantábrico y el mar. Cuando llegas a la orilla del mar, puedes ver como la ciudad se extiende siguiendo un largo paseo con una magnífica visita al océano.




Casco Viejo de A Coruña
Uno de los lugares de mayor encanto de la ciudad es la Ciudad Vieja, un barrio con casonas, palacios, iglesias románicas. Una de las más bonitas es la Iglesia de Santiago que forma parte del Camino Inglés, pero sin duda la que más me gustó fue la Colegiata de Santa María del Campo que se encuentra en una plaza elevada, se trata de una iglesia del siglo XIII con una portada de estilo románico dedicada a la Adoración de los Reyes.
Pero además de estos edificios de estilo románico, en A Coruña se encuentran edificios de art nouveau muy interesantes. Sin duda, uno de los más interesante es el Kiosko Alfonso construido en 1913 y que hoy es un espacio para exposiciones.


Kiosko Alfonso. 1913
Ha sido una visita breve, no he visitado la torre de Hercules, no he visto los famosos museos y pude apreciar que había diversas fundaciones que ofrecían una interesante programación. Desde luego, me han quedadomganas de volver a A Coruña.

domingo, 25 de agosto de 2013

Cadaqués, blanco y azul

De Cadaqués no se puede decir que sea poco conocido, pero si es un pequeño lugar lleno de encanto. Recuerdo la primera vez que lo visité, no debía tener más de 14 años, pero me causó una gran impresión, como de aquellas cosas que te impactan y que permanecen en tu memoria a pesar de los años que han pasado. Tras esa primera visita, he ido a Cadaqués varias veces y nunca me ha decepcionado, como si este pueblo junto al mar se adaptará a aquello que necesitaba en cada momento: me ha bañado en las calas de Cap de Creus, he llegado hasta el faro del fin del mundo, visitado su iglesia, recorrido las calles, he tomado un café en el Casino, he conocido gente e incluso he asistido a algún concierto. Tampoco puedo decir que conozca perfectamente el pueblo, pero siempre, siempre disfruto de pasear por Cadaqués.




Hay muchas maneras de conocer Cadaqués, pero lo mejor es no tener rumbo concreto y dejarte llevar. Uno de los paseos más agradables es que se hace al lado del mar recorriendo la playa y hasta llegar al extremo que te permite contemplar todo el pueblo, es una imagen de postal, pero real. En este paseo seguro que te fijarás en la casa de Don Octavi Serinyana o Casa Blaua, un edificio modernista blanco y azul como todo el pueblo.

En la otra dirección te puedes adentrar en el casco antiguo, si puedes visita la iglesia de Cadaqués en lo alto del pueblo. Es una iglesia blanca que destaca en todas las imágenes de la ciudad con su color blanco casi deslumbrante. No es un edificio que destaque especialmente por su arquitectura, pero si que es interesante el retablo barroco que hay en el interior. 



Para los amantes del arte es de los pocos ejemplos de arte barroco que se conservan en Catalunya, desgraciadamente muchos desaparecieron durante la guerra. Este retablo es del escultor Pau Costa dedicado a la Virgen de la Esperanza. Un trabajo magnífico que se parece, ya que es del mismo escultor, al retablo barroco de la iglesia de Santa Maria de Arenys de Mar.

Al salir de la iglesia ya puedes descender por las estrechas calles de Cadaqués, cada lugar es un rincón que contemplar. Gracias al aislamiento en el que se encuentra no ha sufrido el ataque de las grandes construcciones que han destrozado gran parte de la costa catalana. Si vuelves a llegar a la playa puedes dirigirte ahora en otra dirección, hasta la zona de Es Baluard con los arcos junto al mar. Si tienes tiempo puedes ir caminando hasta Port Lligat, no en verano, cuando el calor aprieta, y si te gusta andar puedes llegar hasta el Cap de Creus, hasta el faro. El parque del Cap de Creus es un paisaje fascinantes, seguramente la luna se parece a Cap de Creus. Sin duda muchos artistas, y no sólo Dalí, encontraron la inspiración en este paisaje.

Siempre que voy a Cadaqués tomó algo en el Casino, el Casino de la Amistad fundado en 1870 y que aún conserva el sabor de los cafés antiguos. Este bar es como este pueblo, que han sabido conservar ese encanto a pesar de los años y los cambios. Si puedes, visita Cadaqués varías veces, piérdete por las calles, por sus calas, sin prisas dejándote deslumbrar por los blancos y los azules intensos de este pueblo mediterráneo.



sábado, 30 de marzo de 2013

El Cister en Cataluña: Monasterios de Santes Creus y Poblet

Patio entrada Monasterio de Santes Creus
Catalunya a partir del siglo XII había conquistado gran parte de su territorio a los musulmanes, para afianzar las nuevas tierras, los condes catalanes concedieron grandes extensiones a las comunidades cistercienses. Los monasterios de Santes Creus y Poblet se fundaron en este contexto y se convirtieron en centros de la repoblación de la Catalunya Nova (Cataluña Nueva), centros artísticos y culturales hasta la desamortización de mediados del siglo XIX. Poblet aún mantiene una comunidad de monjes, mientras que Santes Creus está deshabitado y gestionado por el Museu d'Història de Catalunya.

Santes Creus se funda oficialmente en 1158, el conjunto cumple con todas las condiciones que impone la orden del Cister, que había renovado la orden benedictina. 
Uno de los lugares centrales del monasterio es el claustro, espacios de reposo, meditación cuando la comunidad habitaba el monasterio y que cuando lo recorres hoy en día también sientes la sensación de lugar de reposo. El claustro se construyó en 1313, decorado con diversos capiteles que le confieren una gran riqueza iconográfica, característica del gótico flamigero.
Claustro de Santes Creus

El lavatorio del claustro era uno de los lugares importantes del monasterio. Era el espacio donde los monjes se limpiaban después de trabajar en el campo y antes de realizar las actividades de rezo.


Lavatorio de Santes Creus



















Pero además del magnífico claustro otro de los espacios destacados del Monasterio de Santes Creus es la iglesia, con planta de cruz latina y un retablo del siglo XVII de Josep Tremules con un gran rosetón en la zona posterior. 
Tumba de Pere II

Cerca del altar mayor se encuentran las tumbas de los reyes Pere II el Grande y Jaume II y su mujer Blanca de Anjou. Las tumbas reales son una muestra de la vinculación real con las ordenes del Cister que deseaban ser enterrados en este lugar. La tumba de Pere II ha sido recientemente investigado por un equipo de científicos, antropólogos, historiadores... que analizaron los restos 
del rey Pere II, ya que se trata de la única tumba real no profanada. 


A pocos kilometros se encuentra el segundo gran monasterio cisterciense, el monasterio de Poblet que sigue habitada por la comunidad cisterciense.


Entrada de monasterio de Poblet

Este impresionante monasterio fue fundado en 1150 por Ramón Berenguer IV y la visita permite ver como un monasterio que sigue habitado y en actividad. 
Tumbas reales de Poblet


Claustro de Poblet
El monasterio de Poblet es en muchos aspectos más rico a nivel artístico que Santes Creus y un espacio donde se han ido produciendo cambios y transformaciones a lo largo de los siglos que se pueden apreciar aún hoy en día. En la iglesia de Poblet también se encuentran las tumbas de Jaume I, Pere I, Joan I y el príncipe Carles de Viana que fueron destruidas durante la Guerra Civil y que fueron restauradas por Frederic Marès.



viernes, 22 de febrero de 2013

Drassanes reials de Barcelona

Las Drassanes -Atarazanas- es uno de los edificios más impresionantes de la ciudad, junto a la Iglesia de Santa Maria del Mar y el Hospital de la Santa Creu son las construcciones góticas más bellas de Barcelona. El edificio es una construcción del gótico civil, una serie de galerías de columnas de gran altura que forman un conjunto estilizado, muy hermoso en su sobriedad y sin duda impresionante.

Galerías de arcos de la Drassanes de Barcelona












El edificio está formado por ocho naves de dieciocho tramos separados por pilares de planta cuadrada que van formando arcos de medio punto que sostienen las vigas del techo con cubierta a dos aguas. El edificio parece que comenzó a construirse a finales del siglo XIII. En estos edificios se construyó la flota de la Corona de Aragón que conquistaría parte del Mediterráneo en los siglos XIV y XV. Durante años este edificio ha albergado el Museo Marítimo de Barcelona, pero las recientes obras de restauración nos permiten volverlas a ver en todo su esplendor. 

Visitar este edificio restaurado permite comprender para que se construyeron, aún hace falta imaginar la playa de Barcelona junto al edificio, siglos antes de la construcción del puerto y todos los edificios que ahora separan les Drassanes del mar.

Réplica de la galera real que
participó en la batalla de Lepanto
En el centro del edificio se puede contemplar la réplica de la galera real que se construyó para la batalla de Lepanto y que fue capitaneada por Don Juan de Austria. La galera se construyó en 1571 y está adornada en rojo y oro con pinturas, esculturas. 


El edificio y la galera evocan tal y como su construían hace centenares de años cuando los barcos eran de madera y los constructores eran los carpinteros de ribera que se encargaban de la realización de los barcos, desde la selección de la madera, el aserrado y la construcción de todo el barco. En Catalunya se le conocía como "mestres d'aixa" por la hacha que utilizaban. 
Drassanes Reials
Barcelona siempre ha sido una ciudad dedicada al comercio y la exportación, la puerta de salida de muchos de los productos que se fabricaban o se producían en Cataluña y las Drassanes es símbolo de uno de los períodos de esplendor de la ciudad, cuando los  barcos fabricados en este edificio comerciaban por todo el Mediterráneo y la flota real conquistaba Sicilia, Nápoles, Cerdeña...



Entrada a los Jardines del Baluard







Junto a las Drassanes se encuentran también los pocos restos que se conservan de las antiguas murallas de la ciudad. Se derribaron en el siglo XIX para la construir el Eixample que permitió el gran crecimiento de la ciudad. El portal de Santa Madrona es uno de los últimos vestigios de esta muralla y encima de ella se encuentran los Jardines del Baluard, un lugar que suele estar cerrado al público y que se accede por una de las antiguas puertas defensivas. 

Los jardines son apenas un pequeño paseo con árboles y bancos sobre la muralla, un espacio tranquilo y sosegado, pero que nos recuerda los momentos difíciles de la ciudad, cuando fue asediada por las tropas del rey Felipe V y cayó el 11 de setiembre de 1714. Al subir hasta los jardines se pueden contemplar las 3 viejas chimeneas de Poble Sec, también resistieron a los bombardeos de los aviones italianos durante la Guerra Civil.















sábado, 8 de diciembre de 2012

Senderos cerca del mar. Caminos de ronda en la Costa Brava

Una de las costas más espectaculares del Mediterráneo se encuentra al norte de Barcelona, conocida por todos como la Costa Brava y que además se puede recorrer prácticamente toda a pie siguiendo los caminos de ronda, paseos que bordean la costa cerca del mar. Se trata del GR92 que está indicado con señales una raya roja y una blanca a lo largo del camino que une Port Bou con Andalucía.

Hace poco realizamos el tramo de costa desde Platja d'Aro hasta Sant Antoni de Calonge. Se trata de un recorrido de 10 km que parte de la playa de Platja d'Aro y finaliza en el paseo marítimo de Sant Antoni de Calonge, al iniciar el recorrido ya podemos contemplar nuestro destino: Sant Antoni de Calonge.

Platja d'Aro y al fondo Sant Antoni de Calonge

A través del camino vamos descubriendo diferentes calas, todas ellas con un entorno natural precioso, pinos hasta el mar, rocas de formas caprichosas y un agua de azul transparente casi irreal. Son lugares donde parece que todo está en armonía. Es la esencia del Mediterráneo en estos lugares donde la naturaleza es sobretodo amable.
El recorrido además te descubre accesos curiosos: túneles, pasos sobre zonas rocosas. Las playas y las calas se descubren, aparecen de pronto ante tus ojos.


Unos de los pasos sobre las zonas rocosas
El paseo dura aproximadamente dos horas entre ir y volver, se puede realizar en cualquier época del año, nosotros lo hemos realizado una mañana de otoño, como no hace mucho calor se puede hacer perfectamente. En otras épocas del año se puede aprovechar estas maravillosas playas para refrescarte.

Únicamente hay un tramo a la salida de Platja d'Aro donde el camino se ha de realizar al lado de la carretera, pero salvado este tramo tan antipático enseguida nos incorporamos a los caminos que recorren la costa al lado del mar. 

El camino no tiene muchas dificultades, los ascensos no son muy pronunciados y prácticamente toda la ruta se puede realizar sin dificultades, únicamente en la zona intermedia entre Platja d'Aro antes de aproximarnos a Sant Antoni de Calonge el camino está muy próximo a la costa, por tanto hay que hacerlo con precaución, no siempre hay barandillas de seguridad y en algunos tramos pueden haberse producido desprendimientos.

Al acercarnos a Sant Antoni de Calonge se encuentra una torre Perpinyà, una construcción moderna aunque algunos la confunden con la Torre Valentina que se encuentra al inicio del paseo de Sant Antoni de Calonge.


Torre Perpinyà
Desde esta torre apenas nos quedan según las indicaciones unos 8 minutos para llegar hasta nuestro destino el paseo de Sant Antoni de Calonge. El último tramo vuelve a ser un paseo más suave con tramos con pasarelas de seguridad y lugares más cuidados.
Torre Valentina

El recorrido sigue siendo muy agradable con vistas a las calas y playas de la Costa Brava hasta llegar al paseo marítimo de Sant Antoni de Calonge y en medio de unas edificios modernos se encuentra Torre Valentina recuerdo de cuando toda la costa catalana sufría el ataque de los piratas en el siglo XVI.















Los mosaicos dorados de Ravenna

Ravenna es una pequeña ciudad en la costa italiana del Adriático que conserva una joya singular: un conjunto de mosaicos bizantinos de los s...